El Banco de México (Banxico) ha delineado el horizonte para uno de los movimientos financieros más esperados en el país: la Oferta Pública Inicial (OPI) de Banamex. Según las estimaciones de la autoridad monetaria, el proceso de colocación de acciones en el mercado bursátil se concretará formalmente hasta el año 2027, marcando una etapa definitiva en la separación de los negocios de banca de consumo y empresarial de Citigroup en territorio mexicano.
A pesar de la complejidad que implica la desincorporación tecnológica y operativa de la estructura compartida entre Citi y Banamex, el banco central mexicano aseguró que este proceso se está llevando a cabo bajo una supervisión estrecha. En este sentido, la institución descartó cualquier impacto negativo que pudiera vulnerar la estabilidad financiera del país, afirmando que el sistema se mantiene resiliente ante estos cambios corporativos.
Uno de los puntos clave destacados por la autoridad es la reciente adquisición de participaciones minoritarias en la entidad por parte de diversos inversionistas. Al respecto, Banxico aclaró que estas transacciones, por su naturaleza y volumen, no requieren del aval regulatorio directo de las autoridades financieras mexicanas, ya que no implican una transferencia del control administrativo o cambios en la gobernanza de la institución.
Para los analistas del banco central, este flujo de capital hacia Banamex, incluso antes de su salida a bolsa, es una señal inequívoca de confianza en el sistema financiero mexicano. La interpretación oficial sugiere que el mercado mantiene un apetito sólido por las instituciones bancarias nacionales, viendo en la futura OPI una oportunidad de inversión estratégica a largo plazo.
El camino hacia 2027 implica concluir la división total de activos y servicios. Mientras Citigroup conservará la banca de inversión y corporativa bajo la marca Citi, Banamex retomará su enfoque histórico en el sector minorista y de consumo. Banxico enfatizó que el sistema bancario nacional cuenta con niveles de capitalización y liquidez que exceden los mínimos regulatorios, lo que garantiza que la transición de Banamex no generará incertidumbre operativa para los usuarios o los mercados financieros en los años por venir.
Con esta precisión en el cronograma, se despejan las dudas sobre los tiempos de la venta y se reafirma el compromiso de las autoridades por mantener un entorno económico ordenado durante uno de los procesos de reestructuración bancaria más grandes en la historia moderna de México.



