El mes sagrado del Ramadán ha comenzado para millones de musulmanes en todo el mundo, y el futbol de élite no es la excepción. En el Manchester City, actual monarca de la Premier League de Inglaterra y uno de los equipos más poderosos del planeta, la gestión del ayuno entre sus jugadores es una prioridad absoluta para el cuerpo médico y el equipo técnico liderado por Pep Guardiola.

Durante este periodo, los fieles se abstienen de ingerir alimentos y líquidos desde el amanecer hasta el anochecer. Para un atleta de alto rendimiento, este desafío implica una reconfiguración total de su rutina diaria. En una liga tan física y exigente como la inglesa, donde el City compite simultáneamente en múltiples torneos de prestigio internacional, el club ha desarrollado un sistema de apoyo integral para asegurar que sus figuras mantengan un nivel óptimo de competencia sin comprometer su fe.

El departamento de nutrición del equipo trabaja de la mano con cada jugador para diseñar planes alimenticios personalizados que se consumen durante el 'Suhoor' (comida previa al amanecer) y el 'Iftar' (comida tras el atardecer). Estos menús están cargados de carbohidratos de absorción lenta y proteínas de alta calidad para garantizar reservas de energía durante los entrenamientos y partidos. Asimismo, se hace un énfasis especial en la hidratación nocturna para compensar la falta de líquidos durante las horas de sol, un factor crítico para prevenir lesiones musculares.

Además de la dieta, el Manchester City ofrece facilidades logísticas y emocionales. El club cuenta con espacios dedicados para la oración y ajusta, en la medida de lo posible, las cargas de trabajo en el gimnasio y los horarios de recuperación. Los fisioterapeutas monitorean constantemente los niveles de fatiga y los ciclos de sueño, ya que el descanso se vuelve un factor determinante cuando las horas de ingesta calórica se desplazan a la madrugada.

Esta cultura de respeto y adaptación no solo beneficia el rendimiento físico, sino que fortalece el tejido social dentro del vestuario. En un futbol globalizado, el Manchester City demuestra que la inclusión de las creencias religiosas es totalmente compatible con el éxito deportivo al más alto nivel. El seguimiento cercano de los especialistas garantiza que, a pesar del ayuno, los jugadores sigan siendo piezas clave en la búsqueda de nuevos trofeos para las vitrinas de los 'Citizens'.