La presidenta Claudia Sheinbaum revisa con directivos de Coca-Cola la transición hacia el uso prioritario de azúcar mexicana en sus productos, buscando reducir la dependencia de la fructuosa importada. El encuentro ocurrió este jueves 5 de marzo en Palacio Nacional, donde la mandataria puso sobre la mesa la necesidad de fortalecer el campo nacional y atender el impacto ambiental de las plantas embotelladoras en territorio mexicano.
Sheinbaum confirmó en su conferencia matutina que durante la reunión no se abordó el tema de los impuestos a bebidas azucaradas, centrando la discusión en la calidad y origen de los insumos. Mientras gran parte de la industria refresquera utiliza actualmente fructuosa del extranjero, la presidenta instó a retomar el azúcar de caña local, argumentando que esta sustitución no solo beneficia a los productores nacionales, sino que mejora el perfil del producto final según diversas opiniones en el sector salud.
Esta medida resulta vital para México, donde los productores de caña enfrentan retos por los bajos precios del endulzante. El giro hacia lo local busca estabilizar la economía de miles de familias mexicanas que dependen de este cultivo. Para Latinoamérica y España, este movimiento de México marca un precedente relevante en la soberanía alimentaria y la regulación de grandes multinacionales, un tema sensible en mercados que buscan reducir la huella de carbono y la dependencia de importaciones agrícolas estadounidenses.
Además del azúcar, la agenda oficial incluyó la revisión del uso eficiente del agua en las plantas industriales de todo el país. Según reportes del gobierno federal, se busca un compromiso firme para mitigar el estrés hídrico en las regiones donde operan estas empresas. Lo que sigue ahora es la evaluación técnica por parte de la compañía para determinar la viabilidad de aumentar las compras de azúcar mexicana y la presentación de nuevos planes de sustentabilidad ambiental en sus procesos de producción.



