Se reunen Marcelo Ebrard, secretario de Economía, y José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), para coordinar la estrategia técnica de México frente a la primera ronda bilateral con Estados Unidos que inicia en tres días. Este encuentro de alto nivel tiene como objetivo alinear las posturas gubernamentales y del sector privado ante los desafíos de la relación comercial más importante del continente, garantizando que el país mantenga su competitividad en el marco del T-MEC.

Para comprender la magnitud de este acercamiento, es necesario analizar que las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos registraron un incremento del 12 por ciento en el arranque del año, consolidando a México como el principal socio comercial de la potencia norteamericana. En este contexto, la Secretaría de Economía ha establecido cinco mesas técnicas especializadas para atender los sectores de autos, acero, aluminio, farmacéuticos y dispositivos médicos. La comunicación constante entre los equipos técnicos busca evitar disrupciones en un flujo comercial que representa más del 80 por ciento de las ventas externas del país. (Lee también: Por qué un juez anula la presión judicial contra Jerome Powell y la Fed.)

La relevancia de estas negociaciones trasciende las fronteras mexicanas, impactando directamente en la estabilidad de las cadenas de suministro de Latinoamérica y los intereses de inversión de España en la región. Para las empresas españolas con presencia en manufactura y servicios en suelo mexicano, la certidumbre jurídica que emane de estas mesas bilaterales es fundamental para sus proyecciones de inversión. A nivel regional, el resultado de estos diálogos sienta un precedente crítico para las relaciones comerciales entre el bloque norteamericano y el resto de las economías hispanohablantes. (Lee también: Por qué la guerra Irán y el conflicto en Ormuz cambiarán tu economía.)

Desde la perspectiva del sector privado, el CCE ha confirmado que mantendrá un diálogo paralelo con organismos homólogos como la Business Round Table y la US Chamber of Commerce de Estados Unidos. Medina Mora enfatizó que la colaboración será presencial y frecuente, buscando que la delegación mexicana presente un frente unido ante las exigencias regulatorias de Washington. El objetivo técnico es mitigar el impacto de posibles aranceles en sectores sensibles como el acero y el aluminio, los cuales han mostrado una volatilidad estadística considerable en los reportes trimestrales más recientes. (Lee también: El dato que la banca no quiere que ignores sobre el plan estopa en México.)

Lo que sigue es la ejecución de la primera ronda bilateral en territorio estadounidense, donde se pondrán a prueba los acuerdos preliminares alcanzados en estas sesiones en la Ciudad de México. El mercado financiero internacional permanece atento a estas señales de estabilidad para reducir la incertidumbre cambiaria. El éxito de este proceso definirá no solo el futuro inmediato de la balanza comercial, sino también la capacidad de captación de capitales bajo el modelo de relocalización de empresas conocido como nearshoring.