En un operativo coordinado que representa un revés significativo para las estructuras de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), autoridades del estado de Colima informaron la captura y posterior vinculación a proceso de Arturo “N” o José Israel “N”, conocido bajo el alias de “El Salsas”. El detenido es señalado como uno de los principales operadores financieros y logísticos de la organización criminal en la entidad, cuya importancia estratégica ha crecido tras los recientes reportes sobre la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

La detención fue el resultado de una labor de inteligencia y campo ejecutada por elementos de la Policía Estatal de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Colima, en estrecha colaboración con la Secretaría de Marina Armada de México (Marina). Los hechos se registraron en la comunidad de Alcaraces, perteneciente al municipio de Cuauhtémoc, zona donde también fue asegurada una mujer identificada como Samanta Sarahí “N”, quien acompañaba al presunto operador al momento de la intervención.

De acuerdo con el reporte oficial emitido por la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad de Colima, al momento de la inspección se les hallaron diversas bolsas de plástico que contenían narcóticos. Entre las sustancias incautadas destacan pastillas con las características propias del fentanilo, además de dosis considerables de metanfetaminas y cocaína, lo que refuerza las líneas de investigación sobre su participación activa en el trasiego de drogas sintéticas.

Para los servicios de inteligencia locales y federales, “El Salsas” no era un objetivo menor. Su rol dentro del CJNG consistía en la recaudación y recolección de los activos económicos generados por las diversas células delictivas que operan en el estado. Posteriormente, era el encargado de la logística para el traslado y la entrega directa de estos recursos a la cúpula de la organización, garantizando el flujo de capital necesario para mantener las operaciones del cártel en la región.

Este movimiento táctico por parte del Gobierno de Colima y las fuerzas federales ocurre en un contexto de alta volatilidad para el grupo criminal, que enfrenta una reestructuración interna ante el debilitamiento de su mando central. Con la vinculación a proceso de este objetivo, las autoridades buscan asfixiar las vías de financiamiento que permiten la operatividad delictiva en una zona clave para el control de rutas hacia el puerto de Manzanillo.