Arly Velásquez no es un extraño para los retos monumentales. Con la mirada fija en los Juegos Paralímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, el para-esquiador mexicano busca coronar una carrera de casi dos décadas con la presea que tanto ha anhelado. Tras haber participado en cuatro ediciones previas, Velásquez asegura que llega en su mejor momento físico y técnico, respaldado por resultados que lo posicionan entre los mejores del mundo.
En sus propias palabras, el atleta se siente un "maestro" de su disciplina tras 17 años de trayectoria. Con un historial de más de 150 carreras acumuladas, el mexicano ha logrado posicionarse como una figura dominante en el circuito norteamericano durante la última temporada. Este desempeño lo ha llevado a codearse con la élite internacional, alcanzando recientemente un lugar dentro del top 10 global, un hito que refuerza su confianza para la competencia que se avecina en territorio italiano.
Sin embargo, el camino hacia la cima no ha estado exento de obstáculos significativos. México, un país que carece de infraestructura natural para deportes de nieve, representa un desafío logístico y económico adicional para cualquier atleta invernal. Velásquez ha tenido que financiar gran parte de su carrera con recursos propios, gestionando los altos costos de traslados, equipo y campamentos de entrenamiento en el extranjero. A pesar de haber contemplado seriamente el retiro en 2018, su resiliencia lo mantuvo firme en la montaña.
Ser el único representante de México en esta disciplina es una responsabilidad que Arly asume con orgullo, pero también con un profundo sentido de realidad. Para él, su presencia en las "grandes ligas" del deporte invernal no es una casualidad, sino el resultado de una construcción personal y profesional de casi dos décadas. "No lo siento como algo ajeno, porque lo he construido con mi carrera. Es una recompensa por no desistir", afirmó el esquiador, subrayando que su éxito es un testimonio de lo que una persona con discapacidad puede lograr incluso frente a las adversidades presupuestales y climáticas.
Con el respaldo de su vasta experiencia y una preparación que califica como la mejor de su vida, Velásquez se perfila no solo como un participante veterano, sino como un contendiente serio al podio. El objetivo es claro: transformar años de esfuerzo y sacrificios en una medalla histórica que inspire a las futuras generaciones de deportistas paralímpicos en México.



