La estabilidad comercial en la región de Norteamérica enfrenta un nuevo capítulo de incertidumbre tras la reciente resolución judicial en Estados Unidos. La Corte ha determinado que los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump a sectores estratégicos, específicamente el acero y la industria automotriz, permanecerán vigentes, al quedar fuera del alcance de las impugnaciones legales recientes. Esta medida refuerza una política de protección comercial que ha marcado la agenda bilateral en los últimos años.
Esta decisión representa un revés para los actores industriales que buscaban desmantelar las políticas proteccionistas heredadas de la gestión republicana. Aunque gran parte del discurso comercial actual entre México, Estados Unidos y Canadá se centra en el fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales, los gravámenes dirigidos a estas industrias específicas continúan operando bajo el argumento legal de la "seguridad nacional". La ratificación judicial subraya la persistencia de barreras comerciales que diversos analistas consideraban que serían transitorias.
Para México, la noticia tiene repercusiones directas y profundas en su motor económico. La industria automotriz y la producción de acero son pilares fundamentales del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y de la balanza comercial con el vecino del norte. Bajo el marco del T-MEC, el sector empresarial esperaba una mayor flexibilidad y la eliminación progresiva de estas trabas; sin embargo, la permanencia de estos aranceles obliga a los exportadores mexicanos a mantener costos operativos elevados y a navegar en un entorno de competitividad mermada frente a otros mercados globales.
Expertos en comercio exterior señalan que el mantenimiento de estas medidas no solo afecta los precios finales de exportación, sino que también influye en la toma de decisiones para la inversión extranjera directa. Las empresas que operan o planean establecerse en territorio mexicano deben ahora recalcular sus estrategias de largo plazo, considerando que la protección de los sectores siderúrgico y automotriz en Estados Unidos sigue siendo una prioridad política de alto calado, independientemente de los cambios en la administración federal estadounidense.
Finalmente, la resolución de la Corte deja claro que el legado de Donald Trump en materia de comercio exterior está lejos de ser desmantelado por la vía judicial. Mientras México busca consolidarse como el principal socio comercial de Estados Unidos a través del nearshoring, estos obstáculos técnicos y arancelarios representan un recordatorio de que la relación bilateral sigue sujeta a interpretaciones legales internas que pueden frenar el flujo dinámico de mercancías en el corazón de la industria pesada norteamericana.


