La cadena de cines más grande del mundo, AMC Theatres, ha anunciado una nueva estrategia comercial que busca transformar la manera en que sus clientes eligen sus lugares en la sala. Bajo este nuevo esquema, la empresa reservará las butacas con mejor visibilidad y ubicación exclusivamente para los miembros de su programa de lealtad VIP, enfocándose en recompensar a los consumidores que generan un mayor nivel de ingresos para la compañía.

AMC, que en el mercado estadounidense ocupa una posición dominante similar a la de gigantes como Cinépolis o Cinemex en México, busca con este movimiento incentivar la suscripción a sus niveles premium de membresía. De acuerdo con información de The Hollywood Reporter, la cadena pretende garantizar que sus usuarios más fieles y con mayor historial de consumo tengan acceso prioritario a la denominada "zona dorada" de la sala, es decir, los asientos centrales que ofrecen la experiencia audiovisual óptima.

Esta decisión no es el primer intento de la empresa por monetizar la ubicación de los asientos. Hace tres años, AMC lanzó un programa piloto llamado "Sightline", el cual proponía un sistema de precios diferenciados: se cobraba un cargo adicional por los mejores lugares y se ofrecían descuentos para las filas frontales, menos deseadas por el público. Sin embargo, ese modelo recibió una respuesta sumamente negativa por parte de los cinéfilos y críticos, lo que obligó a la compañía a dar marcha atrás meses después. En esta ocasión, en lugar de aplicar un cargo extra directo por la ubicación, la empresa ha optado por integrar el acceso a estos lugares preferentes como un beneficio exclusivo de su programa de lealtad.

La táctica refleja una tendencia creciente en la industria del entretenimiento global, donde las empresas buscan asegurar flujos de ingresos constantes mediante modelos de fidelización y segmentación de clientes. Mientras el sector cinematográfico continúa adaptándose a los cambios en los hábitos de consumo tras la pandemia, AMC apuesta por mimar a su base de clientes más rentable. Para el espectador ocasional o aquel que no forma parte de los niveles superiores de su programa, esto podría significar una reducción en la disponibilidad de los mejores asientos disponibles al momento de la compra.

Por ahora, esta política se aplicará en los complejos que la cadena opera en Estados Unidos. No obstante, los analistas de la industria en México y el resto de Latinoamérica suelen observar de cerca estas estrategias, ya que el éxito o fracaso de estos modelos de negocio a menudo dicta las tendencias que las cadenas locales podrían adoptar en el futuro cercano para maximizar la rentabilidad de sus salas.