En un movimiento sin precedentes dentro de la industria del streaming y los derechos deportivos, los gigantes tecnológicos Apple y Netflix han concretado una alianza poco convencional para compartir la transmisión de contenido relacionado con la Fórmula 1. Este acuerdo incluye tanto la octava temporada de la aclamada serie documental 'Drive to Survive' como la emisión de un Gran Premio programado para el mes de mayo.
La octava entrega de 'F1: Drive to Survive', que se estrena este viernes, dejará de ser una exclusividad absoluta de Netflix para integrarse también al catálogo de Apple TV+. Esta decisión marca un hito en la denominada 'guerra del streaming', pues la serie ha sido fundamental para el resurgimiento de la popularidad de la categoría reina del automovilismo a nivel global, atrayendo a audiencias más jóvenes y diversas en mercados que antes eran difíciles de conquistar.
Para el público en México, este anuncio es de especial relevancia. El país vive actualmente un auge por el automovilismo sin precedentes, impulsado en gran medida por el protagonismo del piloto tapatío Sergio 'Checo' Pérez en la escudería Red Bull Racing. La posibilidad de acceder a este contenido a través de múltiples plataformas digitales ofrece mayor flexibilidad a los millones de aficionados mexicanos que siguen de cerca cada detalle de la temporada y el desempeño del 'ministro de defensa' en las pistas.
Además de la serie documental, el acuerdo contempla que ambas plataformas transmitan de manera simultánea una carrera en mayo, la cual coincide con el calendario del Gran Premio de Miami. Este evento se ha consolidado como un punto clave para la expansión de la Fórmula 1 en el continente americano, mezclando el deporte de alta velocidad con el espectáculo de las celebridades.
Analistas del sector sugieren que este pacto responde a la creciente complejidad en la adquisición de derechos deportivos. Mientras que Apple ha invertido fuertemente en deportes como el fútbol con la MLS y el béisbol de las Grandes Ligas, Netflix ha comenzado a incursionar en eventos en vivo recientemente. Esta colaboración poco común entre competidores directos sugiere que la escala global de la Fórmula 1 requiere estrategias de distribución más amplias para maximizar el alcance y rentabilizar las costosas licencias de transmisión en un mercado cada vez más fragmentado.

