En meses recientes, la comunidad médica ha encendido las alarmas ante un fenómeno inesperado: el resurgimiento del escorbuto entre usuarios de medicamentos agonistas del receptor de GLP-1. Esta clase de fármacos, que incluye nombres comerciales muy conocidos en México como Ozempic y Wegovy, se ha vuelto sumamente popular para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad.

Aunque el escorbuto se asocia comúnmente con los relatos de marineros del siglo XVIII que pasaban meses en altamar sin acceso a productos frescos, esta enfermedad —causada por una carencia extrema de vitamina C— está reapareciendo en la era moderna. El problema no radica en el medicamento en sí, sino en los efectos secundarios derivados de su mecanismo de acción.

Los fármacos GLP-1 funcionan reduciendo drásticamente el apetito y prolongando la sensación de saciedad. Si bien esto resulta efectivo para la pérdida de peso, también puede conducir a una malnutrición severa si no existe una supervisión profesional. Al ingerir cantidades significativamente menores de comida, muchos pacientes están dejando de consumir frutas y verduras esenciales, que son las fuentes primarias de ácido ascórbico (vitamina C).

Los reportes clínicos indican que varios usuarios han comenzado a notar síntomas preocupantes: encías que sangran con facilidad, fatiga persistente y la aparición de moretones inusuales ante el más mínimo contacto. Estos son signos clásicos de que el cuerpo no tiene los recursos necesarios para mantener el colágeno y los tejidos conectivos saludables.

En el contexto mexicano, donde el uso de estos tratamientos ha crecido de forma exponencial —muchas veces impulsado por tendencias en redes sociales—, los especialistas advierten sobre los riesgos de la automedicación o de llevar el tratamiento sin un plan nutricional adecuado. La pérdida de peso no debe comprometer la integridad del organismo.

Para prevenir este tipo de complicaciones 'antiguas' en pacientes modernos, los expertos recomiendan una planeación meticulosa de las comidas. Es fundamental priorizar alimentos densos en nutrientes y, en casos específicos, considerar la suplementación bajo estricta vigilancia médica. El acompañamiento de un nutriólogo clínico es vital para asegurar que el paciente reciba las vitaminas y minerales necesarios mientras alcanza sus objetivos de peso.