Con la llegada de las altas temperaturas a gran parte del territorio nacional, las familias mexicanas se enfrentan a la decisión crucial de cómo refrescar sus hogares de manera eficiente. Aunque a simple vista el aire acondicionado y el enfriador evaporativo —conocido popularmente en el norte de México como 'cooler'— parecen cumplir la misma función, operan bajo principios físicos totalmente distintos que impactan directamente en el confort y, sobre todo, en el recibo de luz de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La principal diferencia radica en el método de enfriamiento. El aire acondicionado utiliza un gas refrigerante y un compresor para extraer el calor del interior y expulsarlo al exterior, permitiendo un control exacto de la temperatura y reduciendo la humedad del ambiente. Por otro lado, el 'cooler' funciona mediante un proceso de evaporación: un ventilador hace pasar el aire caliente a través de filtros húmedos, bajando la temperatura de forma natural. Este sistema no recircula el aire, sino que introduce aire fresco del exterior, por lo que requiere mantener una ventana o puerta entreabierta para funcionar correctamente.

En términos de consumo energético, el 'cooler' es el claro ganador para el bolsillo del consumidor mexicano. Estos aparatos consumen hasta un 75% menos de electricidad que un sistema de aire acondicionado convencional, ya que solo requieren energía para el ventilador y una pequeña bomba de agua. Sin embargo, su eficacia depende totalmente de la geografía. En zonas de clima seco, como los estados fronterizos de Chihuahua, Sonora o Coahuila, el 'cooler' es sumamente efectivo. No obstante, en zonas costeras o con alta humedad, su rendimiento cae drásticamente, volviéndose ineficiente.

Por su parte, el aire acondicionado (ya sea en formato 'minisplit' o central) es capaz de enfriar cualquier espacio sin importar las condiciones externas de humedad. Es la opción predilecta para las zonas del sur y las costas de México, aunque su costo de adquisición e instalación es significativamente mayor. Además, requiere un mantenimiento especializado periódico para evitar la acumulación de bacterias y garantizar que el gas refrigerante no presente fugas.

Finalmente, la elección debe basarse en tres pilares: el presupuesto inicial, el clima de su región y el costo operativo a largo plazo. Mientras que el 'cooler' es una opción ecológica y económica para el calor seco, el aire acondicionado sigue siendo la única solución definitiva contra el calor extremo y húmedo que caracteriza a gran parte del país durante el verano.