La ciudad turística de Puerto Vallarta atraviesa una crisis logística y de seguridad tras el intento deliberado de destruir un puente vehicular por parte de presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Los daños ocasionados a la estructura no solo representan un desafío directo a la autoridad, sino que han provocado el cierre total de la vía, afectando severamente la movilidad de residentes y turistas en este importante destino del Pacífico mexicano.

De acuerdo con los reportes oficiales y la información difundida por El Universal, la construcción permanece inhabilitada debido a que los daños estructurales comprometen la integridad de quienes intenten cruzarla. El incidente se enmarca en una serie de acciones violentas atribuidas al grupo criminal liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', cuya presencia en el estado de Jalisco ha generado un clima de inestabilidad en diversos puntos estratégicos de la entidad.

El cierre del puente ha generado cuellos de botella en las rutas alternas, incrementando los tiempos de traslado de manera exponencial. Para una ciudad que depende casi exclusivamente del turismo y el comercio, la pérdida de una arteria vial de esta magnitud tiene repercusiones económicas directas. Proveedores de servicios, transportistas y ciudadanos en general han manifestado su preocupación ante la falta de una fecha clara para la reapertura, mientras las autoridades de Protección Civil y Obras Públicas realizan los peritajes correspondientes.

Desde una perspectiva de seguridad, el ataque a infraestructuras críticas como puentes es una táctica recurrente de las organizaciones delictivas para controlar el flujo de acceso a ciertas zonas o para dificultar el despliegue de las fuerzas federales y estatales. En este caso, el impacto ha sido particularmente notorio por la ubicación estratégica del puente dentro de la mancha urbana de Puerto Vallarta.

Actualmente, especialistas en ingeniería civil evalúan si la estructura requiere una reparación mayor o una reconstrucción parcial antes de permitir el paso de vehículos pesados y particulares. Mientras tanto, la vigilancia en la zona se ha reforzado con presencia de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano para evitar nuevos incidentes y garantizar la seguridad de las cuadrillas de trabajo que laboran en el sitio. La ciudadanía permanece a la espera de un informe detallado que brinde soluciones a corto plazo frente a este bloqueo forzado.