La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, ha puesto fecha de caducidad a uno de los mecanismos más distintivos y, en ocasiones, polémicos de su partido: la emblemática “tómbola”. Este sistema de azar, utilizado históricamente por el movimiento para integrar sus listas de legisladores plurinominales, desaparecerá si se concreta la reforma electoral propuesta por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Durante un reciente encuentro informativo, Alcalde Luján explicó que el nuevo esquema busca transformar la manera en que se asignan los escaños de representación proporcional. La propuesta del Ejecutivo Federal plantea sustituir las actuales listas cerradas de los partidos políticos por un modelo basado en el desempeño electoral. Bajo esta lógica, los lugares en el Congreso se otorgarían a los candidatos que obtengan los segundos y terceros lugares en las votaciones, dependiendo de la circunscripción y el porcentaje de votos alcanzado por cada partido.

Con la desaparición del sorteo aleatorio, Morena transitará hacia un sistema de selección fundamentado en el mérito territorial y la consulta popular. De acuerdo con la dirigente, los perfiles serán elegidos mediante las encuestas que realiza la Comisión de Elecciones de Morena, lo que obligará a los aspirantes a realizar campañas internas abiertas ante la ciudadanía. Aquellos candidatos que no logren el triunfo directo, pero que cuenten con un respaldo electoral significativo, serán quienes integren las listas de representación proporcional.

“Esta es nuestra propuesta, es la reforma que estamos impulsando”, señaló Alcalde, enfatizando que la tómbola ya no tendrá razón de ser en un sistema que prioriza los cómputos distritales y la representatividad basada en el voto efectivo. El objetivo central de la reforma de Sheinbaum es que la composición de las cámaras refleje de manera más fiel la voluntad de los electores, eliminando la designación por azar o los acuerdos cupulares.

Este cambio representa un giro significativo para la estructura interna de Morena, un partido que desde su fundación defendió la tómbola como una herramienta para garantizar la participación de la militancia de base y evitar el tradicional “dedazo”. Sin embargo, ante el nuevo panorama legislativo, el partido oficialista apuesta por la profesionalización de sus cuadros y la validación a través de encuestas, consolidando así un modelo donde la competitividad electoral será el principal requisito para acceder a una curul o un escaño.