Para el periodismo deportivo en México, el Abierto Mexicano de Tenis (AMT) representa la joya de la corona de los eventos anuales de raqueta. Sin embargo, la edición de este año ha dado un giro inesperado que ha dejado atónitos a los seguidores del deporte blanco en el país. Alexander Zverev, el gigante alemán y número cuatro del ranking mundial de la ATP, se despidió de manera prematura del certamen tras caer en la ronda de octavos de final ante el serbio Miomir Kecmanović.
La derrota de Zverev no es un incidente menor para la organización del evento en Guerrero. El teutón, quien llegaba como el primer sembrado y principal atractivo mediático del torneo que se celebra en el icónico puerto de Acapulco, sucumbió ante un Kecmanović que supo descifrar el potente servicio de su rival y mantener la calma en los momentos críticos del encuentro. Con este resultado, el cuadro principal de singles sufre una sacudida histórica: por primera vez en varias ediciones, el certamen se queda sin representantes ubicados dentro del Top 10 del escalafón mundial antes de llegar siquiera a la instancia de cuartos de final.
El ambiente en la Arena GNP Seguros pasó de la euforia a la incredulidad conforme avanzaba el partido. Zverev, quien ya sabe lo que es levantar el trofeo en tierras guerrerenses y es uno de los consentidos del público local, no logró encontrar su ritmo habitual sobre la superficie dura. A pesar de contar con el respaldo constante de la afición mexicana desde la grada, los errores no forzados y la solidez defensiva del jugador serbio terminaron por sentenciar el destino del actual campeón olímpico.
Este escenario plantea un reto significativo para la promoción del torneo en los días restantes. El Abierto Mexicano es catalogado frecuentemente como el mejor evento de la categoría ATP 500 en el mundo, y su éxito comercial suele estar estrechamente ligado a la presencia de nombres de élite que garantizan el espectáculo y el interés televisivo. No obstante, la caída de las figuras estelares abre una ventana de oportunidad única para jugadores que buscan dar el salto definitivo en el circuito internacional.
A partir de ahora, la competencia en Acapulco entra en una fase de incertidumbre y alta competitividad. Sin un claro favorito de jerarquía mundial en el papel, el camino hacia el codiciado trofeo del 'Guaje' de plata queda totalmente abierto para cualquiera de los sobrevivientes. La afición mexicana deberá ahora volcar su atención hacia un cierre de torneo donde la paridad será la protagonista, reafirmando que en el tenis profesional, el ranking queda de lado una vez que se pisa la cancha del puerto.


