Rommel Pacheco caminaba por los pasillos de las albercas en Montreal con una soltura que solo los años de competencia otorgan. Pero esta vez, el tres veces medallista mundial no buscaba el podio, sino rescatar una sede para su país. El ahora director de la Conade aprovechó su cercanía con los entrenadores de élite, muchos de ellos sus antiguos rivales en el trampolín, para asegurarles que México está listo para recibirlos. Sin embargo, el gran obstáculo que persiste hoy es lograr definir fecha para el Mundial de Clavados, un detalle que determinará si el evento mantiene su peso competitivo o se convierte en una simple gala de exhibición.

La urgencia de definir fecha no es un capricho administrativo. El calendario internacional de World Aquatics tiene una cita ineludible: la Súper Final en China, programada del 1 al 3 de mayo de 2025. Si la organización mexicana no logra concretar los días de competencia antes de ese certamen, el evento en tierras aztecas perdería su carácter clasificatorio. Según reportes desde la sede internacional, los mejores clavadistas del mundo ya tienen sus agendas ajustadas a los Juegos Europeos y Centroamericanos, lo que deja un margen de maniobra sumamente estrecho para la logística nacional.

Para el lector en México, esta noticia es crucial no solo por el espectáculo deportivo, sino por la señal de estabilidad que se pretende enviar al exterior. Pacheco fue enfático al mencionar que lleva un mensaje directo de la presidenta de México sobre el bienestar y la seguridad en el país. En un contexto donde la diplomacia deportiva suele ser fría, el uso de la amistad personal entre el director y los entrenadores contemporáneos ha sido la llave para que México no pierda su lugar en el mapa de los deportes acuáticos este año.

Esta situación también resuena en España y el resto de Latinoamérica, donde México es visto como el gran anfitrión de las disciplinas acuáticas en la región. Un Mundial en territorio mexicano sirve como termómetro para los clavadistas latinoamericanos que buscan fogueo de alto nivel sin cruzar el Atlántico. La reprogramación es un hecho, pero la falta de un día y hora exactos mantiene en vilo a las federaciones que deben planificar los traslados y campamentos de preparación de sus atletas estrella.

Por ahora, la Conade trabaja a marchas forzadas para que este evento de primer nivel no coincida con otros compromisos regionales que ya están en el calendario de los países participantes. El mensaje es de unión y paz a través del deporte, pero la realidad técnica es que el reloj sigue avanzando. En los próximos días se espera una confirmación oficial tras las reuniones técnicas con World Aquatics para cerrar finalmente el ciclo de dudas y ponerle nombre y apellido al calendario deportivo de México.