La Heel review más reciente publicada tras su paso por el Festival de Cine de Sundance ha generado un sismo en la industria al calificar la película protagonizada por Stephen Graham y Andrea Riseborough como un fracaso estrepitoso que nadie vio venir. A pesar de la enorme expectativa que rodeaba este proyecto de cine independiente de alto perfil, los especialistas que asistieron al estreno coinciden en que se trata de una obra forzada y artificiosa que no logra sostenerse ni por su guion ni por su propuesta visual, decepcionando a los críticos más exigentes del circuito internacional.
Ver a Stephen Graham, un actor que nos ha regalado interpretaciones magistrales en el pasado, y a Andrea Riseborough, cuya capacidad de transformación es asombrosa, perdidos en esta historia es algo que nadie esperaba encontrar en las pantallas de Park City. La cinta ha sido comparada con una versión fallida y moderna de La Naranja Mecánica, pero sin la profundidad filosófica o el impacto cultural que hizo grande a la obra de Kubrick. En su lugar, el filme queda relegado a un ejercicio de estilo vacío, confuso y, según los primeros reportes de Variety, carente de cualquier sentido narrativo coherente.
En México y España, donde el cine de autor tiene una audiencia sumamente crítica y apasionada que consume con avidez lo mejor de los festivales internacionales, este recibimiento negativo podría significar que nunca veamos el filme en la pantalla grande. Los distribuidores locales suelen ser extremadamente cautelosos con los títulos que no logran convencer en Sundance, y dado que Heel ha sido tildada como la peor película del festival este año, su llegada a las salas de la Ciudad de México o Madrid parece hoy más lejana que nunca, dejando a los fans de Graham con las ganas de un estreno sólido.
Por ahora, lo que falta por confirmar es si el equipo de producción buscará una reedición de la cinta para intentar salvar los muebles antes de buscar un comprador para el mercado internacional o si se mantendrá el corte actual. Es un recordatorio de que ni siquiera el talento más brillante de la actuación contemporánea puede rescatar un guion que se siente artificial desde su concepción. Estaremos atentos a cualquier anuncio sobre su posible llegada directa a plataformas digitales en Latinoamérica, que suele ser el refugio final de estos proyectos que no logran despegar en los festivales de cine.






